Las calles de Panamá para una mujer
- Natalia Troncoso
- 5 oct 2017
- 4 Min. de lectura
Hace un par de semanas me pasó algo que realmente me molestó y decidí contarlo en mi Twitter. Lo que me pasó fue que en un día como cualquiera, decidí ir al súper a comprar unas cosas que necesitaba debido a que quedaba a cinco minutos de mi casa caminando. Esos cinco minutos fueron completamente desagradables.
Primero un carro me pasó al lado, bajó la ventana y me silbó. Lo ignoré, no le quería prestar atención. Luego otro carro empieza a ir más lento casi parando por donde yo estaba y me dice, “mi amor yo quiero un poco de lo que hay en esos shortcitos”. Como alguien decente, le saqué el dedo para demostrarle mi aprecio por su amable comentario tan no deseado. Mientras seguía caminando, el carro que estaba atrás bajó la ventana para agregar, "oye, las niñas bonitas no son vulgares". En ese momento, estaba tan enojada ya que en un transcurso de cinco minutos, tres hombres diferentes me hicieron sentir incómoda. Por un corto momento pensé, “la próxima vez que salga no uso shorts”. Me sentí decepcionada de haber pensado que la forma en la que me vestí fue la razón por la cual estos hombres me trataron de manera denigrante; aunque nada más lo haya pensado por un segundo, me arrepiento. Yo pude haber salido de mi casa en panties si eso es lo que yo quiero.
Después de “postearlo”, me di cuenta que muchas mujeres se sentían identificadas con mi historia. Muchas me comentaban pequeñas cosas similares que les había pasado. Así que me puse en contacto con algunas para que compartieran sus experiencias en las calles de Panamá:
“Iba entrando al gimnasio, obviamente en ropa de ejercicio. Al lado del PowerClub que voy, hay un restaurante. En eso, uno de los camioneros que llevaba mercancía baja la ventana, me pita y me dice cochinadas. Ni siquiera al gimnasio se puede caminar en paz.” - Daniella, 18
“Era la tarde de un lunes y decidí salir a caminar mientras leía una novela para el colegio. Me puse shorts de hacer ejercicio y un suéter. No había ni caminado un kilómetro cuando los carros ya habían empezado a parar al lado mío, iban más lento para poder gritar lo que ellos llaman ‘piropos’ y silbar. Inmediatamente me empecé a sentir incómoda; empecé a bajarme el short para que se viera más largo y me puse muy nerviosa. Después de unos minutos, me di cuenta que la mayoría de las veces que paraban y me silbaban, era mientras yo estaba distraída leyendo; muy pocas veces era cuando estaba alerta a lo que estaba pasando. Era impresionante, porque de repente me empecé a sentir insegura en mi propio barrio, lugar donde he vivido por 11 años. Me di cuenta que en los momentos en que estaba leyendo eran de ‘debilidad’ ya que era más fácil gritar y silbarme porque mi tiempo de reacción iba a ser mayor a que si estaba alerta. Pero luego lo vi desde otro punto de vista: ellos ya saben la fortaleza que tenemos las mujeres. Saben que si nos faltan el respeto, no vamos a pensarlo dos veces antes de defender nuestra integridad, justo como debería de ser.” - Maria Paz, 16
“Me ha pasado, y lo que yo hago es gritar de vuelta. Si ya llamaste mi atención y esto es algo que no vas a tomar en serio, ¿Por qué yo sí debo tomármelo en serio y ofenderme? Por ejemplo, si me piropean y me dicen algo como, ‘¡guapa!’, les respondo algo como, ‘no más que tú’, y usualmente quedan desconcertados. Me imagino que pasa porque es lo último que se esperan. Siento que mientras más atención se les dé a estas personas, más divertido les va a parecer y seguirán haciéndolo. Pues si bien es cierto que está muy mal; muchas personas se lo toman a pecho, como si el piropo que te gritaron desde una construcción y la persona que te lo dijo importarán mucho en tu vida. Sin embargo, la persona que te piropeó se le olvidó tu existencia cinco minutos después de que pasaste.” - Andrea, 17
“Un día estaba entrando al salón de belleza y de la nada cuando salgo del carro, escucho a unos hombres gritando y silbándome. Resulta que eran los trabajadores del edificio de al lado que me vieron bajar del carro. Fue extremadamente incómodo y detesto que solo por el hecho de ser ‘mujer’ me anden faltando el respeto así en la calle y lo peor es que no se puede justificar con lo que tenía puesto, ya que lo que tenía era un jumpsuit/traje cero pegado y para nada vulgar. Pero incluso si hubiera tenido un short y una camisa de tiritas, no me lo pongo para que me anden chequeando... yo me pongo lo que YO quiero porque A MÍ me gusta como se me ve y como me siento. No pienso que las mujeres deberíamos tener un ‘dress code’ en específico, sino que podamos ponernos lo que NOSOTRAS queramos, así mismo como cuando los hombres lo hacen. Por ende, no deberíamos de preocuparnos porque los hombres nos traten así cada vez que salimos. Deberíamos poder caminar por la calle sin tener preocupación alguna, tal cual como la mayoría de los hombres lo hacen.” - María Claudia, 17





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